Decidir estrategias y actividades propias de la Química para un objetivo
Una estrategia metodológica es el camino que el docente elige para que el curso logre un aprendizaje; una actividad es la tarea concreta que hace el estudiante. La pregunta correcta nunca es "¿cuál actividad es más entretenida?", sino "¿cuál desarrolla el desempeño que declara el objetivo?". La Química tiene un repertorio de estrategias propias de la asignatura, que conviene tener a mano:
- Indagación: el estudiante se hace una pregunta, predice, experimenta y concluye con evidencia. Es el corazón del enfoque de Ciencias.
- Laboratorio y demostraciones seguras: manipular reactivos, medir, observar fenómenos reales; la demostración la hace el docente cuando el procedimiento es riesgoso, pero siempre con propósito conceptual.
- Predecir-observar-explicar (POE): antes de un experimento el estudiante anticipa qué ocurrirá y por qué; luego observa y contrasta su predicción con lo sucedido. Hace aflorar las ideas previas.
- Modelización con modelos moleculares: armar moléculas con esferas y varillas para "ver" la estructura submicroscópica que las fórmulas solo nombran.
- Resolución de problemas: situaciones que exigen aplicar conceptos (estequiometría, concentración, equilibrio) razonando, no aplicando una receta memorizada.
La actividad pertinente es la que hace coincidir el qué hace el estudiante con el desempeño del objetivo: si el objetivo pide indagar, el estudiante experimenta y concluye; si pide explicar a nivel de partículas, modela; no basta con que la clase sea vistosa.
El verbo del objetivo manda la actividad
| Si el objetivo pide… | El estudiante debe… | Estrategia pertinente |
|---|---|---|
| Indagar / experimentar sobre la solubilidad | Predecir, medir y concluir con evidencia. | Diseño indagatorio: variar temperatura y observar cuánto soluto se disuelve. |
| Explicar a nivel submicroscópico un cambio de estado | Razonar sobre el movimiento de las partículas. | Modelización: simulación o modelo de partículas, no solo la fórmula. |
| Anticipar el resultado de una reacción | Predecir antes de observar y luego contrastar. | Predecir-observar-explicar (POE) con una demostración segura. |
| Resolver problemas de concentración | Aplicar el concepto con desarrollo razonado. | Problemas contextualizados con desarrollo, no ejercicios mecánicos. |
Elegir la actividad por lo atractiva y no por lo que hace ver del concepto. Un video llamativo sobre reacciones explosivas o una guía de colorear moléculas pueden entretener y aun así no desarrollar el objetivo: el estudiante mira, pero no indaga, no modela, no explica. Otro tropiezo clásico: convertir el laboratorio en una "receta" que se sigue al pie de la letra sin pregunta ni predicción, que de indagación no tiene nada.
Te dan un objetivo y cuatro actividades. Tres "suenan bien" pero solo una calza con el desempeño que pide. Reglas rápidas: si el objetivo dice "investigar" o "explicar por qué", elige la que pone al estudiante a indagar o modelar, no a copiar la definición o ver una demostración pasiva. Si pide razonar sobre lo que no se ve (átomos, partículas), gana la modelización; si solo se queda en la fórmula, suele ser el distractor.
- A) Pedir que predigan en cuál vaso la pastilla reaccionará más rápido, midan el tiempo en ambos, comparen con su predicción y expliquen el resultado en términos de las partículas.
- B) Dictar la teoría de colisiones y la regla de que "a mayor temperatura, mayor rapidez", y pedir que la copien y subrayen las ideas clave.
- C) Proyectar un video de reacciones rápidas y vistosas y pedir que respondan por escrito tres preguntas sobre lo que observaron.
- D) Entregar una guía con quince ejercicios de cálculo de velocidad de reacción para que practiquen la fórmula y comparen resultados.