Imagen de Dios, unidad de cuerpo y alma, dignidad inviolable
Cuatro afirmaciones sostienen toda la antropología cristiana:
- Creada a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,26-27). El ser humano es la única criatura que Dios quiso "por sí misma": capaz de conocer, amar y entrar en relación con su Creador. No es un medio, es un fin.
- Unidad de cuerpo y alma. La persona no es un alma "encerrada" en un cuerpo, ni solo materia: es una unidad sustancial de cuerpo y alma espiritual (Gaudium et Spes 14). Por eso el cuerpo también es bueno y digno; la fe cristiana no desprecia lo corporal.
- Dignidad inviolable. Esa dignidad no depende de la edad, la salud, la utilidad, la raza ni la condición social: es intrínseca, la tiene toda persona por ser imagen de Dios, desde la concepción hasta la muerte natural (Catecismo, 1700 y siguientes).
- Cristo revela el hombre al hombre. "El misterio del ser humano solo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado" (Gaudium et Spes 22): en Jesús descubrimos plenamente quiénes estamos llamados a ser.
La dignidad es la misma en todos, pero se puede vivir de dos modos que conviene distinguir: la dignidad ontológica (la que se tiene siempre, por ser persona, y no se pierde nunca) y la dignidad moral (la que se gana o daña según cómo se obra). Un delincuente conserva intacta su dignidad ontológica aunque haya obrado indignamente: por eso la Iglesia defiende también los derechos de quien ha hecho el mal.
Pensar que la dignidad depende de capacidades ("es más digno quien es más sano, productivo o autónomo") o caer en el dualismo que desprecia el cuerpo como si fuera una cárcel del alma. La fe católica sostiene lo contrario: la dignidad es igual e inviolable en todos, y el cuerpo, unido al alma, es parte buena de la persona.
Se pregunta el fundamento de la dignidad humana y la unidad de cuerpo y alma. Clave: la dignidad se funda en ser imagen de Dios (no en capacidades ni en la utilidad), es inviolable e igual en todos; y la persona es unidad de cuerpo y alma, no un alma prisionera de la materia. Descarta alternativas que condicionan la dignidad al rendimiento o que separan cuerpo y alma.
- A) Es correcto: la dignidad de una persona depende de cuánto pueda aportar y producir para los demás.
- B) La dignidad de la persona es inviolable y no depende de sus capacidades ni de su utilidad, porque se funda en ser imagen de Dios.
- C) Solo tienen dignidad quienes son plenamente conscientes y autónomos para decidir por sí mismos.
- D) La dignidad se pierde con la enfermedad y se recupera al sanar, según el estado de cada uno.