Los relatos de la creación: Biblia y ciencia
El libro del Génesis abre con dos relatos de la creación distintos y complementarios, escritos en lenguaje religioso y simbólico (no como una crónica científica):
- Primer relato (Gn 1,1–2,4a): Dios crea con su palabra, en siete días, ordenando el caos. El ser humano, varón y mujer, es creado "a imagen y semejanza de Dios" (Gn 1,27): es la cumbre de la creación.
- Segundo relato (Gn 2,4b–25): Dios modela al ser humano del barro, como un alfarero, y le insufla su aliento. Muestra que el ser humano es obra de Dios y a la vez frágil ("polvo eres", Gn 3,19).
La clave católica: la Biblia y la ciencia no se contradicen, porque responden preguntas distintas. La ciencia explica cómo apareció el ser humano (por ejemplo, mediante la evolución); la Biblia explica quién es el ser humano, de quién viene y hacia dónde va (su origen en Dios y su destino último). Son dos niveles de verdad que se complementan.
"A imagen y semejanza de Dios" (Gn 1,26-27) no significa parecido físico, sino que el ser humano comparte algo de Dios: es libre, racional, capaz de amar y de relacionarse, y posee una dignidad inviolable. De esta verdad se desprende toda la antropología cristiana (Dominio 2) y todo el respeto a la persona que pide la DSI.
Un estudiante pregunta si "Dios hizo de verdad el mundo en seis días". Respuesta correcta desde la fe: los "días" son un recurso literario para mostrar el orden y la bondad de todo lo creado ("y vio Dios que era bueno"), y para fundar el descanso del séptimo día. El relato afirma una verdad religiosa —que todo viene de Dios y es bueno— no un calendario científico. Negar la evolución en nombre del Génesis, o negar a Dios en nombre de la ciencia, es confundir los planos.
Pensar que hay que elegir entre la Biblia y la ciencia (concordismo o conflicto). La postura católica no es ni el literalismo (leer Gn como un manual de geología) ni el fideísmo que rechaza la ciencia, sino reconocer que cada una habla en su registro: la ciencia, del mecanismo; la fe, del sentido y del Creador.
Aparecen ítems que citan Gn 1–2 y preguntan por la interpretación católica correcta frente a la ciencia. La respuesta segura es la que dice que ambas se complementan: la Biblia da el sentido (quién es el ser humano y su destino), la ciencia el proceso (la evolución). Desconfía de las alternativas que oponen una a la otra o que reducen la Biblia a "complemento" o a "error".
- A) La Biblia es la verdadera explicación del origen, pues la palabra de Dios no contiene errores; la ciencia se le opone por basarse en investigadores no creyentes.
- B) La Biblia explica qué caracteriza al ser humano y cuál es su destino último, aunque llegue a él por un proceso evolutivo; la ciencia explica cómo el ser humano ha llegado a serlo.
- C) La Biblia es solo un complemento del relato científico, escrito según los conocimientos de su tiempo; la ciencia explica el surgimiento por evolución.
- D) La Biblia no puede responder, porque está basada en relatos de personas de fe; solo la ciencia explica cómo el ser humano llegó a serlo por evolución.